Cuando hablamos de creatividad en la infancia, muchas veces pensamos inmediatamente en dibujar, pintar, hacer manualidades o tener “facilidad para el arte”. Y, después de muchos años trabajando con niños, creo que la creatividad tiene bastante poco que ver con todo eso.
Un niño creativo no es necesariamente el que mejor dibuja.
La creatividad tiene que ver con imaginar, probar, tomar decisiones, buscar soluciones diferentes y, sobre todo, sentirse con la libertad suficiente para hacer las cosas de otra manera.
Y eso se puede aprender. O, quizá mejor dicho, se puede ayudar a que no se pierda.
La creatividad en la infancia: todos los niños son creativos
Hay algo que vemos constantemente en la escuela: cuando son pequeños, los niños crean con una libertad maravillosa. No necesitan saber si algo “está bien”. Un árbol puede ser rosa, una persona puede ocupar toda la hoja y una casa puede tener diez ventanas porque sí.
Pero según van creciendo empiezan a aparecer las dudas.
¿Así está bien? ¿De qué color lo pinto? ¿Dónde lo pongo? ¿Me ha quedado bonito?
Y poco a poco empiezan a buscar nuestra aprobación antes de tomar sus propias decisiones.
Por eso creemos que trabajar la creatividad en la infancia no consiste tanto en enseñar a un niño a ser creativo como en procurar que conserve esa capacidad que ya tiene: la curiosidad, las ganas de probar y la tranquilidad de equivocarse.
Crear también es aprender a tomar decisiones
Cuando un niño se enfrenta a un papel en blanco tiene que decidir muchas más cosas de las que parece.
Qué quiere hacer. Cómo va a organizar el espacio. Qué colores va a utilizar. Qué material le interesa. Qué ocurre si algo no sale como esperaba. Si quiere cambiarlo, taparlo, transformarlo o empezar de nuevo.
Son decisiones pequeñas, sí, pero detrás de ellas hay autonomía, capacidad para resolver problemas, tolerancia a la frustración y pensamiento flexible.
Por eso las actividades artísticas para niños pueden ser una herramienta extraordinaria para desarrollar la creatividad. No solamente por lo que hacen con las manos, sino por todo lo que sucede mientras están creando.
Entonces, ¿enseñar técnica limita la creatividad?
Todo lo contrario.
A veces se piensa que fomentar la creatividad significa dejar simplemente que el niño haga lo que quiera. Nosotros no lo entendemos así.
Aprender a dibujar, conocer el color, descubrir cómo funciona la acuarela, experimentar con el carboncillo, aprender composición o conocer diferentes formas de representar el mundo amplía las posibilidades de expresión.
Cuantas más herramientas tiene un niño, más posibilidades tiene para contar lo que quiere contar.
La técnica no debería decirle qué crear. Debería ayudarle a conseguirlo.
Conocer arte también nos enseña que no existe una única forma de mirar
Por eso en nuestras clases de arte para niños damos tanta importancia a conocer artistas.
Descubrir que una misma realidad puede ser interpretada de maneras completamente diferentes abre muchísimo la cabeza.
Hay artistas que simplifican, otros que exageran, algunos utilizan colores que no existen en la naturaleza, otros deforman las figuras o construyen imágenes a partir de manchas, líneas o formas geométricas.
Cuando los niños conocen esas miradas empiezan a comprender algo muy importante: no hay una sola manera correcta de representar el mundo.
Y después llega la parte que más nos interesa: ¿cómo lo harías tú?
La creatividad también necesita tiempo
Vivimos rodeados de estímulos rápidos y resultados inmediatos. Crear funciona de otra manera.
Hay que observar, probar, borrar, cambiar de idea, esperar a que algo se seque, volver sobre lo que hemos hecho y, algunas veces, descubrir que aquello que parecía un error termina convirtiéndose en la parte más interesante del trabajo.
Ese proceso requiere paciencia.
Y quizá por eso el arte sea hoy especialmente valioso para los niños. Durante un rato no hay una respuesta inmediata ni un botón que les diga si lo han hecho bien o mal. Tienen que parar, mirar y decidir.
Nuestra manera de trabajar la creatividad en Trampantojo
En Escuela de Arte Trampantojo trabajamos con niños y adolescentes partiendo de una idea que para nosotros es fundamental: enseñar no significa decidir por ellos.
Les enseñamos dibujo y pintura, técnicas, materiales, artistas e historia del arte. Les damos referencias y herramientas. Los acompañamos cuando algo no sale y les ayudamos a encontrar soluciones.
Pero intentamos dejar siempre un espacio para que aparezca cada alumno.
Porque detrás de un dibujo no nos interesa solamente que haya una técnica bien aprendida. Nos interesa que haya una decisión, una idea y una manera personal de resolverla.
En nuestras escuelas de Alcobendas y Las Tablas, vemos cada semana cómo una misma propuesta puede convertirse en veinte cosas completamente diferentes.
Y probablemente esa sea una de las cosas que más nos gustan de enseñar arte.
Porque nuestro objetivo no es enseñar a los niños qué tienen que crear.
Es darles las herramientas para que descubran todo lo que son capaces de imaginar